Tenemos una idea, a través de los medios de comunicación, de cómo se encuentra en general la niñez de nuestro país. También a partir de la experiencia cotidiana de ver niños y niñas en situación de calle en cada semáforo que cruzamos, cuando estacionamos el auto en alguna zona más “comercial” que nuestro barrio, o cuando llegan a nuestros portales a pedir algo para comer o vestir.

Pero que sabemos de aquellos niños y niñas que en silencio sufren condiciones de vida difícil? De aquellos que son separados de sus familias y viven en instituciones?

La problemática es estructural, con muchas aristas… y poco conocida.


Es ahí donde queremos presentar nuestra lectura de algunos hechos y lo que hacemos desde nuestra organización.

En el año 1990 nuestro país ratifica la Convención por los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, con lo que revé una cantidad de prácticas habituales y las adecua a la luz de la nueva doctrina.
Uno de los principios fundamentales de la Doctrina de la Protección Integral, inspiradora de la Convención, es el derecho superior de todo niño o niña de vivir y desarrollarse en una familia, en lo posible la de origen (ya que todos/as tenemos derecho a conocer y conservar nuestra procedencia, nuestras raíces y características propias).

Este principio rige también a aquellas instancias de cuidado transitorio o permanente, de apoyo a la familia de origen. A partir de ello se ha producido a un movimiento a nivel mundial que promueve y prioriza la utilización de alternativas de acogimiento familiar por aquellas de acogimiento institucional. Si un niño debe salir de su familia de origen, se busca que esté acogido en un lugar que le asegure un clima familiar, al tiempo que se trabaja con la familia de origen la posibilidad de reinserción o resolución definitiva de la situación.

En nuestro país y hasta este momento, la respuesta mas frecuente que brinda el Estado a niños y niñas que deben ser separados de sus familias de origen es la internación en hogares. La permanencia en dichos hogares atenta contra su derecho fundamental de vivir en una familia y agrega problemas difíciles de revertir en su desarrollo integral, actual y futuro.


Sin embargo, existen experiencias alentadoras a nivel estatal: en 1998 se crea el primer programa de familias acogedoras y a partir del 2003 el desarrollo de un trabajo conjunto entre la Corte Suprema de Justicia y el Programa de Acogimiento Familiar.

A partir de ello, y contemplando los resultados positivos de este trabajo coordinado entre el Estado y una instancia de la sociedad civil, desde el diciembre del 2005 el equipo técnico del Programa de Acogimiento Familiar de Enfoqueniñez se convierte en equipo adscrito de la Unidad de Derechos Humanos de la Corte Suprema de Justicia para el desarrollo del Programa de Inserción Familiar.

Es nuestro interés, desde este espacio de lucha por los derechos de todos los niños y niñas de vivir en una familia, dar a conocer el trabajo que se realiza, las metas que se van cumpliendo y las esperanzadoras proyecciones que se están dando en el ámbito del acogimiento familiar.

Es nuestro deber, y este es uno de los instrumentos para acercarnos a todas las organizaciones, empresas y comunidades de la sociedad civil. Queremos hacer parte de esta labor a todos los paraguayos y las paraguayas….por todos los niños y niñas que merecen ver cumplidos sus derechos y la posibilidad de un futuro mejor.