Acerca de nuestro contexto


Paraguay es un país que ha vivido una de las dictaduras más largas en América Latina y, si bien ha iniciado los pasos hacia una cultura más democrática, todavía se encuentra hoy en medio de este proceso de reconversión de prácticas más autoritarias y verticalistas a modos de relacionarnos con otros y con nosotros mismos, en donde la apertura a una genuina escucha (sin prejuicios), el centrarnos en las potencialidades (más que en las dificultades o limitaciones) y la cooperación (más que la competencia) sean ejes transversales en nuestro hacer.

Al mismo tiempo, es un país que se ha caracterizado siempre por un profundo sentido de solidaridad, aunque el mismo se ha visto amenazado en este último tiempo no sólo por la fuerte crisis social y económica sino también por la invasión de un modelo en donde la productividad, el consumismo y el individualismo son prácticas habituales. Hoy en día la mayor parte de las familias están más centradas en sobrevivir o en mantener un nivel de vida ganado en base de mucho esfuerzo y sacrificio, y no tienen demasiado tiempo –como en otras épocas- a pensar u organizarse para hacer frente a problemas sociales o comunitarios que nos afectan a todos...

También en el país estamos acompañando y participando de un proceso de cambio en cuanto a la percepción de las necesidades humanas... y en este sentido poner el foco en la atención a las necesidades de niños y niñas nos ha ayudado a entender que aún en nuestros países los niños no sólo necesitan de techo y comida para nutrirse integralmente, y que el rol de la familia continúa siendo –hoy más que nunca- fundamental y central en la vida de todos los seres humanos.

Por otro lado, en relación al trabajo específico que nosotras realizamos con familias en dificultad social, en nuestro país lo más común es que cuando un niño o niña sufre alguna situación de maltrato intrafamiliar, motivo por el cual el Juzgado de Niñez toma la decisión de separarlo de su familia, la respuesta más frecuente continúa siendo que él o ella sean internados en instituciones en las cuales difícilmente se les brinda una atención integral, entendiendo por atención integral no sólo la cobertura de sus necesidades básicas, salud y educación sino también el trabajo terapéutico con su familia.

Por Magui Palau y Leticia Rodríguez